8 abr 2009

Las manos a la cabeza

Esta ha sido la reacción de muchos españoles al conocer la composición del nuevo gobierno de Zapatero. Cual prestidigitador de dudosa reputación, ha colocado en primera fila a sus fieles acólitos, gente tan dispuesta a aplaudir cualquier truco como proclive a encubrir cualquier fallo en defensa de su admirado personaje.



    Zapatero ha metido la mano en su chistera y ha sacado un escuálido conejo: ministros incondicionales, pero salvo sorpresas, puramente políticos. Nada de perfiles técnicos, nada de expertos en cada materia ministrable…Estamos en el “sálvese quien pueda” y aquí sólo se necesitan apoyos a machamartillo que ayuden a llegar como sea, con el menor desgaste posible, a un hipotético fin de la crisis, antes de que ésta fagocite al gobierno y al partido y abra el camino del poder a la oposición popular.


    Mal deben de pintar las encuestas que maneja el PSOE para que ZP haya apostado por cambiar nada menos que a seis ministros (lo que supone toda una crisis de gobierno), efectuando un maquillaje tan burdo por lo evidente que sólo engañará a quien se quiera dejar engañar: este despropósito denota, sobre todo, una huída hacia adelante, a la desesperada, siguiendo con esa política tan peculiar de la imagen, la fotografía, el impacto mediático…para encubrir las más fatal incapacidad de gobierno. Corriendo a Chile, a fotografiarse con el vicepresidente de EEUU Joe Biden, y días más tarde a la cumbre del G-20 a hacer lo propio con Obama. Hay que hacer creer a la opinión pública que la España de ZP cuenta y mucho en el mundo, cuando lo evidente es que hemos perdido a marchas forzadas nuestro crédito internacional debido a una política de apoyo a las dictaduras cubana y venezolana y de sumisión ante el mundo musulmán. La imagen de la salida de las tropas españolas de Irak, acompañadas de numerosas plumas de gallina lanzadas por los soldados aliados que allí quedaron para defender y despejar el futuro al pueblo iraquí, ilustra por sí sola cómo está nuestra reputación internacional.


    En fin, el pueblo español puede prepararse para una buena dosis de sectarismo y propaganda. En el escenario, acompañando al prestidigitador Zapatero, tendremos a Elena Salgado (la que brindó en la Rioja con zumo de tomate), al rector Gabilondo (el que ha consentido en su Universidad la persistencia de “campamentos” de estudiantes anti sistema), a González Sinde, (que encabezaba las manifestaciones de los “artistas pro ZP” desde su puesto de Directora de la Academia del Cine), a Trinidad Jiménez (que se estampó como candidata a la alcaldía de Madrid ante Gallardón), a Manuel Chaves, ex presidente de la taifa andaluza (donde ha creado todo un entramado de intereses y nepotismo, pero no ha logrado sacar a Andalucía de su postración económica), y a José Blanco, vicesecretario general del PSOE ,personaje pintoresco del que José María García llegó a decir que “parecía nombrado por la oposición”, el hombre de Villa PSOE ,en la isla de Arosa, construcción ilegal a orillas del mar, el de los innumerables chascarrillos y meteduras de pata, es decir, el sustituto perfecto de Magdalena Álvarez, para que, entre tanta crisis, esbocemos al menos, una sonrisa…

Dvde dixit