4 may 2011

Words...don't come easy


A veces resulta más fácil hablar con nuestros mayores que con el resto de los mortales. Es su palabra la que más he valorado siempre, porque su concepto de honestidad y compromiso es sinceramente verdadero, quizá por aquella educación más o menos estricta que antes se recibía. Me encantaba escuchar e imaginar las bélicas historias de mi abuelo durante la guerra civil, pasando por las dificultades económicas de mi otra abuela con su imprenta en la posguerra, los múltiples trabajos que tuvieron, sus alegrías y sus penas, las vidas de aquellos que dejaron atrás..Imaginas sus vidas a través de sus palabras, y eso te hace comprenderles mejor.

Desde entonces hasta ahora, sigo escuchando las últimas aventuras que mi única abuela de 84 años me sigue contando de vez en cuando. Es una manera de conocer cosas del pasado más inmediato de tu propia familia, y eso siempre me ha fascinado. Imaginarme la Valencia de los años 40, 50, 60... a través de los relatos que me han contado me llenaba de curiosidad y emoción. Era como regresar al pasado".

Y es que escuchar es muy, muy importante, (hay personas que solo saben oir) y me considero de aquella generación de que todavía se entretiene escuchando estas cosas. Hoy por hoy,parece que la tecnología ha suplido este interés y los niños escuchan menos, aunque tampoco se puede generalizar. Me gusta hablar con Alejandro todos los días sobre lo que ha hecho, le pregunto, me intereso... Y porqué no, de vez en cuando le hablo de cuando yo era como él, de las cosas que hacíamos, de los cuatro juguetes que teníamos y cómo nos las ingeniábamos para pasarlo bien...

El poder de la palabra es infinito, y lo será siempre, porque es algo que nunca, jamás, se le podrá arrebatar al hombre (y mucho menos a la mujer, XD ) , porque es innato en él. Comunicación es igual a conocimiento, cultura, tradición e historia.

Ya lo dice un proverbio chino: "Aprende a escuchar, no a oír"

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